
Los perros que superan el tamaño medio suelen tener una fuerza extrema, y se desesperan al momento de salir de paseo. Una de las conductas más comunes es la de tirar de la correa para que el dueño camine a paso más ligero. Hay que tener cuidado, porque si tiran muy fuerte pueden provocarles lastimaduras en las manos o en las articulaciones del brazo.
Lo mejor para evitar que los canes tiren de la correa es acostumbrarlos a que se calmen. Cada vez que la mascota tire con el cuello, la mejor opción es frenar y quedarse parados hasta que el perro se dé cuenta de que no es él quien lleva las riendas del paseo, sino que dicha responsabilidad pertenece a su amo.
Es una alternativa simple, pero que en la gran mayoría de las veces funciona correctamente. Además, cada vez que el animal obedezca y deje de tirar la correa hay que premiarlo. De este modo se sentirá incentivado a comportarse porque sabrá que habrá recompensa después del paseo.
Si este método no funciona, no recurran a las típicas correas de ahorque. Son peligrosas tanto para el perro como para el amo, ya que pueden provocar graves lesiones cuando el animal o el dueño hagan un uso excesivo de la fuerza.